No obstante...
Ya que incesante sabe el río
con recuerdos de aquel navío,
navegó y navegó sin rumbo alguno
era el aire que golpeaba firmemente las velas
empujándonos hacia donde el sol sabe,
yo queriendo entender, con el rigor y el frío del amanecer
una pequeña tristeza o desagrado que me había pescado.
Navegando con el aire que se da el lujo de pasar
y que da forma a mis queridas anécdotas y paradojas
que terminan frente a tus ojos,
a tu presencia centelleante
con recuerdos de aquel navío,
navegó y navegó sin rumbo alguno
era el aire que golpeaba firmemente las velas
empujándonos hacia donde el sol sabe,
yo queriendo entender, con el rigor y el frío del amanecer
una pequeña tristeza o desagrado que me había pescado.
Navegando con el aire que se da el lujo de pasar
y que da forma a mis queridas anécdotas y paradojas
que terminan frente a tus ojos,
a tu presencia centelleante
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